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viernes, 26 de abril de 2013
martes, 19 de marzo de 2013
lunes, 18 de marzo de 2013
Himno nacional
El dinero es el himno de éxito
Así que antes de que salgamos, cuál es tu dirección?
Soy tu Himno Nacional,
Dios, eres tan hermoso
Llévame a los Hamptons
Bacardi faraón
Le encanta el romance em ',
Despreocupación imprudente
Abrázame para el rescate
Escalón superior
Él le dice de 'ser guay' pero,
Todavía no sé cómo
El viento en mi pelo,
La mano en la parte trasera de mi cuello
Le dije: "¿Podemos ir de fiesta más tarde? "
Él dijo, 'Sí'.
Dime que soy tu Himno Nacional
(Oh sí baby inclínate hacia abajo, haciéndome tan wow wow)
Dime que soy tu Himno Nacional
(Azúcar azúcar, cómo ahora, llávalo al centro de tu cuerpo)
Rojo, blanco, azul en los cielos,
El verano está en el aire y
Baby, el cielo está en tus ojos
Soy tu Himno Nacional
El dinero es la razón de nuestra existencia
Todo el mundo lo sabe, es un hecho-
Beso, beso!
Yo canto el Himno Nacional
Mientras estoy de pie,
Sobre tu cuerpo
Abrazarte como una pitón
Y tú no puedes apartar las manos de mi
O quitarte los pantalones
Mira lo que me as hacho
Dame Chevron
Tú dices de "ser guay" pero,
Yo ya soy más guay
Tú dices de "poner los pies sobre la tierra'-
¿No sabes con quién estás tratando?
Amor, crees que me comprarás montones de diamantes?
(Sí, por supuesto que lo haré, mi amor)
Dime que soy tu Himno Nacional
(Oh sí baby inclínate hacia abajo, haciéndome tan wow wow)
Dime que soy tu Himno Nacional
(Azúcar de azúcar, cómo ahora, llévalo al centro de tu cuerpo)
Rojo, blanco, azul en los cielos,
El verano está en el aire y baby, el cielo está en tus ojos
Soy tu Himno Nacional
Esta es una historia de amor para la nueva era,
Para la página seis
¿Quieres un desmadre morboso rápido?
Ganando y comiendo,
Bebiendo y conduciendo,
Comprando en exceso,
Teniendo sobredosis y muriendo
Estoy drogada y enamorada
En mis sueños y una rabia,
Difuminando las lineas entre lo real y lo falso
Sólo Dios puede, necesito a alguien que me abrace
Lo haremos muy bien,
Puedo decir, puedo decir
Mantener mi caja fuerte en su encanto
Torre, hotel
El dinero es la razón del éxito
Así que ponte rimel, y tu vestido de fiesta
Soy tu Himno Nacional,
Chico pon tus manos arriba
Dame un aplauso permanente,
Chico has aterrizado
Baby, en la tierra de
La dulzura y el cielo
Reina de Saigon
Dime que soy el Himno Nacional
(Oh sí baby inclínate hacia abajo, haciéndome tan wow wow)
Dime que soy tu Himno Nacional
(Azúcar de azúcar, cómo ahora, llévalo al centro de tu cuerpo)
Rojo, blanco, azul en los cielos,
El verano está en el aire y baby, el cielo está en tus ojos
Soy tu Himno Nacional
El dinero es el himno,
Dios, eres tan hermoso,
El dinero es el himno,
Del éxito
Born to die
Born To Die
Pies no me fallen ahora
Llevenme a la linea de meta
Oh mi corazón se rompe a cada paso que doy
Pero stoy esperando en las puertas
Que me digan que eres mio
Caminando por las calles de la ciudad
Esto es por error o desicion?
Me siento tan sola en las noches de viernes
Puedes hacerlo sentir como en casa
Si te digo que eres mio
Es como te dije cariño
No me entrisezcas no me hagas llorar
Aveces el amor no es suficiente cuando el camino se torna duro
No se por que
Suigeme haciendo reir
Vamos, lleguemos alto
El camino es lagro y continuamos
Trata de tener diversion mientras tanto
Vamos caminemos en el lado salvaje
Dejame besarte fuerte en la tormenta
Te gustan tus chicas dementes
Escoje tus ultimas palabras
Esta es la ultima vez
Por que tu y yo nacimos para morir
Perdida pero ahora me encontré
Puedo ver pero un tiempo estuve ciega
Estaba tan confundida como una niña pequeña
Tratando de conseguir lo que podia
Asustada de no poder encontrar
Todas esas respuestas cariño
No me entrisezcas no me hagas llorar
Aveces el amor no es suficiente cuando el camino se torna duro
No se por que
Suigeme haciendo reir
Vamos, lleguemos alto
El camino es lagro y continuamos
Trata de tener diversion mientras tanto
Vamos caminemos en el lado salvaje
Dejame besarte fuerte en la tormenta
Te gustan tus chicas dementes
Escoje tus ultimas palabras
Esta es la ultima vez
Por que tu y yo nacimos para morir
Nacimos para morir
Nacimos para morir
Nacimos para morir
Vamos caminemos en el lado salvaje
Dejame besarte fuerte en la tormenta
Te gustan tus chicas dementes
No me entrisezcas no me hagas llorar
Aveces el amor no es suficiente cuando el camino se torna duro
No se por que
Suigeme haciendo reir
Vamos, lleguemos alto
El camino es lagro y continuamos
Trata de tener diversion mientras tanto
Vamos caminemos en el lado salvaje
Dejame besarte fuerte en la tormenta
Te gustan tus chicas dementes
Escoje tus ultimas palabras
Esta es la ultima vez
Por que tu y yo nacimos para morir
Lana del Rey
Never Let Me Go
Tómame en tus brazos
Ámame como lo hicieron tus mejores amigos
Prometo nunca herirte, niño
Abrázame muy fuerte, hasta que las es estrellas se vean más grandes
Nunca me dejes ir.
Ámame como lo hicieron tus mejores amigos
Prometo nunca herirte, niño
Abrázame muy fuerte, hasta que las es estrellas se vean más grandes
Nunca me dejes ir.
El mundo es todo nuestro
Como dicen en Scarface, niño
Puedes hacer a un lado tus drogas y yo puedo volver grandioso el momento
Cantando CB Jeebies, realmente tendríamos una gran actuación
Hey, nunca se sabe.
Como dicen en Scarface, niño
Puedes hacer a un lado tus drogas y yo puedo volver grandioso el momento
Cantando CB Jeebies, realmente tendríamos una gran actuación
Hey, nunca se sabe.
Porque, bebé, nacimos para vivir rápido y morir jóvenes
Para ser malvados, para divertimos
Cariño, tú y yo podemos ser uno solo
Sólo créelo, vamos.
Para ser malvados, para divertimos
Cariño, tú y yo podemos ser uno solo
Sólo créelo, vamos.
Si me amas lo suficiente, entonces no te marches
Este es un juego, chico, que yo no quiero jugar
Sólo quiero ser tuya
Como siempre digo
Nunca me dejes ir.
Este es un juego, chico, que yo no quiero jugar
Sólo quiero ser tuya
Como siempre digo
Nunca me dejes ir.
Niño, estamos en medio de un mundo en guerra
Vamos, recorramos todo el camino
Pon tu pie en el suelo
Marchémonos de verdad
Dime que me necesitas más y más cada día
No me dejes ir, sólo quédate.
Vamos, recorramos todo el camino
Pon tu pie en el suelo
Marchémonos de verdad
Dime que me necesitas más y más cada día
No me dejes ir, sólo quédate.
Llegaremos lejos
Ya puedo saborearlo, niño
Los Ángeles se verán muy bien
Llévame en tu coche hasta que el cielo se haga enorme
Nunca me dejes ir.
Ya puedo saborearlo, niño
Los Ángeles se verán muy bien
Llévame en tu coche hasta que el cielo se haga enorme
Nunca me dejes ir.
Súbeme a las estrellas
Y avísame cuando esté allí
Puedo ser tu Nancy
Y tú puedes ser mi Sid
Metámonos en problemas como lo hicieron nuestros padres
Hey, ellos nunca lo sabrán.
Y avísame cuando esté allí
Puedo ser tu Nancy
Y tú puedes ser mi Sid
Metámonos en problemas como lo hicieron nuestros padres
Hey, ellos nunca lo sabrán.
Porque, bebé, nacimos para ser malvados
Para movernos
Construidos para ir rápido
Para permanecer fuertes
Cariño, Tú y yo y nadie más
Sólo créelo, vamos.
Para movernos
Construidos para ir rápido
Para permanecer fuertes
Cariño, Tú y yo y nadie más
Sólo créelo, vamos.
Si me amas lo suficiente, entonces no te marches
Este es un juego, chico, que yo no quiero jugar
Sólo quiero ser tuya
Como siempre digo
Nunca me dejes ir.
Este es un juego, chico, que yo no quiero jugar
Sólo quiero ser tuya
Como siempre digo
Nunca me dejes ir.
Niño, estamos en medio de un mundo en guerra
Vamos, recorramos todo el camino
Pon tu pie en el suelo
Marchémonos de verdad
Dime que me necesitas más y más cada día
No me dejes ir, sólo quédate.
Vamos, recorramos todo el camino
Pon tu pie en el suelo
Marchémonos de verdad
Dime que me necesitas más y más cada día
No me dejes ir, sólo quédate.
Recuerdo cuando te vi por primera vez
Estabas riendo
Reluciente como una moneda de diez centavos nueva
Me acerqué, “Hola, ¿puedes ser mío?”
Puedes ser mío
¿Puedes ser mío?
Estabas riendo
Reluciente como una moneda de diez centavos nueva
Me acerqué, “Hola, ¿puedes ser mío?”
Puedes ser mío
¿Puedes ser mío?
Si me amas lo suficiente, entonces no te marches
Este es un juego, chico, que yo no quiero jugar
Sólo quiero ser tuya
Como siempre digo
Nunca me dejes ir.
Este es un juego, chico, que yo no quiero jugar
Sólo quiero ser tuya
Como siempre digo
Nunca me dejes ir.
Bebé, es una vida dulce
Cántala como una canción
Es un viaje corto
Donde sólo se puede estar con quien tome mi amor en cuenta más que ningún otro
Nunca me dejes ir.
Cántala como una canción
Es un viaje corto
Donde sólo se puede estar con quien tome mi amor en cuenta más que ningún otro
Nunca me dejes ir.
Si me amas lo suficiente, entonces no te marches
Este es un juego, chico, que yo no quiero jugar
Sólo quiero ser tuya
Como siempre digo
Nunca me dejes ir.
Este es un juego, chico, que yo no quiero jugar
Sólo quiero ser tuya
Como siempre digo
Nunca me dejes ir.
Niño, estamos en medio de un mundo en guerra
Vamos, recorramos todo el camino
Pon tu pie en el suelo
Marchémonos de verdad
Dime que me necesitas más y más cada día
No me dejes ir, sólo quédate.
Vamos, recorramos todo el camino
Pon tu pie en el suelo
Marchémonos de verdad
Dime que me necesitas más y más cada día
No me dejes ir, sólo quédate.
sábado, 16 de marzo de 2013
"EL CUERVO"
Una vez, al filo de una lúgubre media noche,
mientras débil y cansado, en tristes reflexiones embebido,
inclinado sobre un viejo y raro libro de olvidada ciencia,
cabeceando, casi dormido,
se oyó de súbito un leve golpe,
como si suavemente tocaran,
tocaran a la puerta de mi cuarto.
"Es -dije musitando- un visitante
tocando quedo a la puerta de mi cuarto.
Eso es todo, y nada más."
¡Ah! aquel lúcido recuerdo
de un gélido diciembre;
espectros de brasas moribundas
reflejadas en el suelo;
angustia del deseo del nuevo día;
en vano encareciendo a mis libros
dieran tregua a mi dolor.
Dolor por la pérdida de Leonora, la única,
virgen radiante, Leonora por los ángeles llamada.
Aquí ya sin nombre, para siempre.
Y el crujir triste, vago, escalofriante
de la seda de las cortinas rojas
me llenaba de fantásticos terrores
jamás antes sentidos. Y ahora aquí, en pie,
acallando el latido de mi corazón,
vuelvo a repetir:
"Es un visitante a la puerta de mi cuarto
queriendo entrar. Algún visitante
que a deshora a mi cuarto quiere entrar.
Eso es todo, y nada más."
Ahora, mi ánimo cobraba bríos,
y ya sin titubeos:
"Señor -dije- o señora, en verdad vuestro perdón
imploro,
mas el caso es que, adormilado
cuando vinisteis a tocar quedamente,
tan quedo vinisteis a llamar,
a llamar a la puerta de mi cuarto,
que apenas pude creer que os oía."
Y entonces abrí de par en par la puerta:
Oscuridad, y nada más.
Escrutando hondo en aquella negrura
permanecí largo rato, atónito, temeroso,
dudando, soñando sueños que ningún mortal
se haya atrevido jamás a soñar.
Mas en el silencio insondable la quietud callaba,
y la única palabra ahí proferida
era el balbuceo de un nombre: "¿Leonora?"
Lo pronuncié en un susurro, y el eco
lo devolvió en un murmullo: "¡Leonora!"
Apenas esto fue, y nada más.
Vuelto a mi cuarto, mi alma toda,
toda mi alma abrasándose dentro de mí,
no tardé en oír de nuevo tocar con mayor fuerza.
"Ciertamente -me dije-, ciertamente
algo sucede en la reja de mi ventana.
Dejad, pues, que vea lo que sucede allí,
y así penetrar pueda en el misterio.
Dejad que a mi corazón llegue un momento el silencio,
y así penetrar pueda en el misterio."
¡Es el viento, y nada más!
De un golpe abrí la puerta,
y con suave batir de alas, entró
un majestuoso cuervo
de los santos días idos.
Sin asomos de reverencia,
ni un instante quedo;
y con aires de gran señor o de gran dama
fue a posarse en el busto de Palas,
sobre el dintel de mi puerta.
Posado, inmóvil, y nada más.
Entonces, este pájaro de ébano
cambió mis tristes fantasías en una sonrisa
con el grave y severo decoro
del aspecto de que se revestía.
"Aun con tu cresta cercenada y mocha -le dije-,
no serás un cobarde,
hórrido cuervo vetusto y amenazador.
Evadido de la ribera nocturna.
¡Dime cuál es tu nombre en la ribera de la Noche Plutónica!"
Y el Cuervo dijo: "Nunca más."
Cuánto me asombró que pájaro tan desgarbado
pudiera hablar tan claramente;
aunque poco significaba su respuesta.
Poco pertinente era. Pues no podemos
sino concordar en que ningún ser humano
ha sido antes bendecido con la visión de un pájaro
posado sobre el dintel de su puerta,
pájaro o bestia, posado en el busto esculpido
de Palas en el dintel de su puerta
con semejante nombre: "Nunca más."
Mas el Cuervo, posado solitario en el sereno busto.
las palabras pronunció, como vertiendo
su alma sólo en esas palabras.
Nada más dijo entonces;
no movió ni una pluma.
Y entonces yo me dije, apenas murmurando:
"Otros amigos se han ido antes;
mañana él también me dejará,
como me abandonaron mis esperanzas."
Y entonces dijo el pájaro: "Nunca más."
Sobrecogido al romper el silencio
tan idóneas palabras,
"sin duda -pensé-, sin duda lo que dice
es todo lo que sabe, su solo repertorio, aprendido
de un amo infortunado a quien desastre impío
persiguió, acosó sin dar tregua
hasta que su cantinela sólo tuvo un sentido,
hasta que las endechas de su esperanza
llevaron sólo esa carga melancólica
de ‘Nunca, nunca más'."
Mas el Cuervo arrancó todavía
de mis tristes fantasías una sonrisa;
acerqué un mullido asiento
frente al pájaro, el busto y la puerta;
y entonces, hundiéndome en el terciopelo,
empecé a enlazar una fantasía con otra,
pensando en lo que este ominoso pájaro de antaño,
lo que este torvo, desgarbado, hórrido,
flaco y ominoso pájaro de antaño
quería decir granzando: "Nunca más."
En esto cavilaba, sentado, sin pronunciar palabra,
frente al ave cuyos ojos, como-tizones encendidos,
quemaban hasta el fondo de mi pecho.
Esto y más, sentado, adivinaba,
con la cabeza reclinada
en el aterciopelado forro del cojín
acariciado por la luz de la lámpara;
en el forro de terciopelo violeta
acariciado por la luz de la lámpara
¡que ella no oprimiría, ¡ay!, nunca más!
Entonces me pareció que el aire
se tornaba más denso, perfumado
por invisible incensario mecido por serafines
cuyas pisadas tintineaban en el piso alfombrado.
"¡Miserable -dije-, tu Dios te ha concedido,
por estos ángeles te ha otorgado una tregua,
tregua de nepente de tus recuerdos de Leonora!
¡Apura, oh, apura este dulce nepente
y olvida a tu ausente Leonora!"
Y el Cuervo dijo: "Nunca más."
"¡Profeta!" -exclamé-, ¡cosa diabólica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio
enviado por el Tentador, o arrojado
por la tempestad a este refugio desolado e impávido,
a esta desértica tierra encantada,
a este hogar hechizado por el horror!
Profeta, dime, en verdad te lo imploro,
¿hay, dime, hay bálsamo en Galaad?
¡Dime, dime, te imploro!"
Y el cuervo dijo: "Nunca más."
"¡Profeta! -exclamé-, ¡cosa diabólica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio!
¡Por ese cielo que se curva sobre nuestras cabezas,
ese Dios que adoramos tú y yo,
dile a esta alma abrumada de penas si en el remoto Edén
tendrá en sus brazos a una santa doncella
llamada por los ángeles Leonora,
tendrá en sus brazos a una rara y radiante virgen
llamada por los ángeles Leonora!"
Y el cuervo dijo: "Nunca más."
"¡Sea esa palabra nuestra señal de partida
pájaro o espíritu maligno! -le grité presuntuoso.
¡Vuelve a la tempestad, a la ribera de la Noche Plutónica.
No dejes pluma negra alguna, prenda de la mentira
que profirió tu espíritu!
Deja mi soledad intacta.
Abandona el busto del dintel de mi puerta.
Aparta tu pico de mi corazón
y tu figura del dintel de mi puerta.
Y el Cuervo dijo: "Nunca más."
Y el Cuervo nunca emprendió el vuelo.
Aún sigue posado, aún sigue posado
en el pálido busto de Palas.
en el dintel de la puerta de mi cuarto.
Y sus ojos tienen la apariencia
de los de un demonio que está soñando.
Y la luz de la lámpara que sobre él se derrama
tiende en el suelo su sombra. Y mi alma,
del fondo de esa sombra que flota sobre el suelo,
no podrá liberarse. ¡Nunca más!
Edgar Allan Poe.
mientras débil y cansado, en tristes reflexiones embebido,
inclinado sobre un viejo y raro libro de olvidada ciencia,
cabeceando, casi dormido,
se oyó de súbito un leve golpe,
como si suavemente tocaran,
tocaran a la puerta de mi cuarto.
"Es -dije musitando- un visitante
tocando quedo a la puerta de mi cuarto.
Eso es todo, y nada más."
¡Ah! aquel lúcido recuerdo
de un gélido diciembre;
espectros de brasas moribundas
reflejadas en el suelo;
angustia del deseo del nuevo día;
en vano encareciendo a mis libros
dieran tregua a mi dolor.
Dolor por la pérdida de Leonora, la única,
virgen radiante, Leonora por los ángeles llamada.
Aquí ya sin nombre, para siempre.
Y el crujir triste, vago, escalofriante
de la seda de las cortinas rojas
me llenaba de fantásticos terrores
jamás antes sentidos. Y ahora aquí, en pie,
acallando el latido de mi corazón,
vuelvo a repetir:
"Es un visitante a la puerta de mi cuarto
queriendo entrar. Algún visitante
que a deshora a mi cuarto quiere entrar.
Eso es todo, y nada más."
Ahora, mi ánimo cobraba bríos,
y ya sin titubeos:
"Señor -dije- o señora, en verdad vuestro perdón
imploro,
mas el caso es que, adormilado
cuando vinisteis a tocar quedamente,
tan quedo vinisteis a llamar,
a llamar a la puerta de mi cuarto,
que apenas pude creer que os oía."
Y entonces abrí de par en par la puerta:
Oscuridad, y nada más.
Escrutando hondo en aquella negrura
permanecí largo rato, atónito, temeroso,
dudando, soñando sueños que ningún mortal
se haya atrevido jamás a soñar.
Mas en el silencio insondable la quietud callaba,
y la única palabra ahí proferida
era el balbuceo de un nombre: "¿Leonora?"
Lo pronuncié en un susurro, y el eco
lo devolvió en un murmullo: "¡Leonora!"
Apenas esto fue, y nada más.
Vuelto a mi cuarto, mi alma toda,
toda mi alma abrasándose dentro de mí,
no tardé en oír de nuevo tocar con mayor fuerza.
"Ciertamente -me dije-, ciertamente
algo sucede en la reja de mi ventana.
Dejad, pues, que vea lo que sucede allí,
y así penetrar pueda en el misterio.
Dejad que a mi corazón llegue un momento el silencio,
y así penetrar pueda en el misterio."
¡Es el viento, y nada más!
De un golpe abrí la puerta,
y con suave batir de alas, entró
un majestuoso cuervo
de los santos días idos.
Sin asomos de reverencia,
ni un instante quedo;
y con aires de gran señor o de gran dama
fue a posarse en el busto de Palas,
sobre el dintel de mi puerta.
Posado, inmóvil, y nada más.
Entonces, este pájaro de ébano
cambió mis tristes fantasías en una sonrisa
con el grave y severo decoro
del aspecto de que se revestía.
"Aun con tu cresta cercenada y mocha -le dije-,
no serás un cobarde,
hórrido cuervo vetusto y amenazador.
Evadido de la ribera nocturna.
¡Dime cuál es tu nombre en la ribera de la Noche Plutónica!"
Y el Cuervo dijo: "Nunca más."
Cuánto me asombró que pájaro tan desgarbado
pudiera hablar tan claramente;
aunque poco significaba su respuesta.
Poco pertinente era. Pues no podemos
sino concordar en que ningún ser humano
ha sido antes bendecido con la visión de un pájaro
posado sobre el dintel de su puerta,
pájaro o bestia, posado en el busto esculpido
de Palas en el dintel de su puerta
con semejante nombre: "Nunca más."
Mas el Cuervo, posado solitario en el sereno busto.
las palabras pronunció, como vertiendo
su alma sólo en esas palabras.
Nada más dijo entonces;
no movió ni una pluma.
Y entonces yo me dije, apenas murmurando:
"Otros amigos se han ido antes;
mañana él también me dejará,
como me abandonaron mis esperanzas."
Y entonces dijo el pájaro: "Nunca más."
Sobrecogido al romper el silencio
tan idóneas palabras,
"sin duda -pensé-, sin duda lo que dice
es todo lo que sabe, su solo repertorio, aprendido
de un amo infortunado a quien desastre impío
persiguió, acosó sin dar tregua
hasta que su cantinela sólo tuvo un sentido,
hasta que las endechas de su esperanza
llevaron sólo esa carga melancólica
de ‘Nunca, nunca más'."
Mas el Cuervo arrancó todavía
de mis tristes fantasías una sonrisa;
acerqué un mullido asiento
frente al pájaro, el busto y la puerta;
y entonces, hundiéndome en el terciopelo,
empecé a enlazar una fantasía con otra,
pensando en lo que este ominoso pájaro de antaño,
lo que este torvo, desgarbado, hórrido,
flaco y ominoso pájaro de antaño
quería decir granzando: "Nunca más."
En esto cavilaba, sentado, sin pronunciar palabra,
frente al ave cuyos ojos, como-tizones encendidos,
quemaban hasta el fondo de mi pecho.
Esto y más, sentado, adivinaba,
con la cabeza reclinada
en el aterciopelado forro del cojín
acariciado por la luz de la lámpara;
en el forro de terciopelo violeta
acariciado por la luz de la lámpara
¡que ella no oprimiría, ¡ay!, nunca más!
Entonces me pareció que el aire
se tornaba más denso, perfumado
por invisible incensario mecido por serafines
cuyas pisadas tintineaban en el piso alfombrado.
"¡Miserable -dije-, tu Dios te ha concedido,
por estos ángeles te ha otorgado una tregua,
tregua de nepente de tus recuerdos de Leonora!
¡Apura, oh, apura este dulce nepente
y olvida a tu ausente Leonora!"
Y el Cuervo dijo: "Nunca más."
"¡Profeta!" -exclamé-, ¡cosa diabólica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio
enviado por el Tentador, o arrojado
por la tempestad a este refugio desolado e impávido,
a esta desértica tierra encantada,
a este hogar hechizado por el horror!
Profeta, dime, en verdad te lo imploro,
¿hay, dime, hay bálsamo en Galaad?
¡Dime, dime, te imploro!"
Y el cuervo dijo: "Nunca más."
"¡Profeta! -exclamé-, ¡cosa diabólica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio!
¡Por ese cielo que se curva sobre nuestras cabezas,
ese Dios que adoramos tú y yo,
dile a esta alma abrumada de penas si en el remoto Edén
tendrá en sus brazos a una santa doncella
llamada por los ángeles Leonora,
tendrá en sus brazos a una rara y radiante virgen
llamada por los ángeles Leonora!"
Y el cuervo dijo: "Nunca más."
"¡Sea esa palabra nuestra señal de partida
pájaro o espíritu maligno! -le grité presuntuoso.
¡Vuelve a la tempestad, a la ribera de la Noche Plutónica.
No dejes pluma negra alguna, prenda de la mentira
que profirió tu espíritu!
Deja mi soledad intacta.
Abandona el busto del dintel de mi puerta.
Aparta tu pico de mi corazón
y tu figura del dintel de mi puerta.
Y el Cuervo dijo: "Nunca más."
Y el Cuervo nunca emprendió el vuelo.
Aún sigue posado, aún sigue posado
en el pálido busto de Palas.
en el dintel de la puerta de mi cuarto.
Y sus ojos tienen la apariencia
de los de un demonio que está soñando.
Y la luz de la lámpara que sobre él se derrama
tiende en el suelo su sombra. Y mi alma,
del fondo de esa sombra que flota sobre el suelo,
no podrá liberarse. ¡Nunca más!
Edgar Allan Poe.
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